Sólo la izquierda puede ser una hija de puta.

Sólo la izquierda puede ser una hija de puta sin sufrir consecuencias negativas de ningún tipo, es la tesis principal de este artículo para el que me valdré de numerosos ejemplos que ponen de manifiesto lo que ya menciono, y es que a la izquierda española (aunque no se aplica únicamente a la española) le sale muy barato decir o hacer ciertas cosas que a la mal llamada «derecha» española le saldrían muy caras.

La misma acción hecha a la inversa, es decir, una práctica habitual de la izquierda hecha por la derecha, provocaría una oleada de descalificaciones personales, manifestaciones en las calles y una indignación muy acusada entre una buena parte de la población.

Veamos con ejemplos lo que se trata de argumentar:

Ejemplo 1: La izquierda puede reivindicar la Segunda República Española mientras que la derecha ni se atreve a decir algo bueno del periodo Franquista.

Esta es una costumbre muy habitual en España, tanto desde los partidos de izquierdas (PSOE, Podemos, Izquierda Unida, etc.) como desde la población encuadrada en el eje de izquierdas se ha reivindicado siempre al periodo de la Segunda República, manifestándose con banderas republicanas, cantando la Internacional y mostrando orgullo por este periodo de la historia reciente de nuestro país.

Lo que se les olvida recordar a los nostálgicos de la Segunda República son cuestiones como el intento de golpe de Estado en 1934 promovido principalmente por el PSOE, UGT y el PCE, para derrocar al democrático gobierno de derechas de Lerroux.

También les falla la memoria cuando enaltecen a la Segunda República, con la brutal represión que llevaron a cabo cuando estuvieron en el poder. Antes de la Guerra Civil ya dieron muestras de la terrible calaña de la que estaban hechos, asesinando a civiles desarmados como fueron los más de 6.800 religiosos (curas, monjas, monjes, etc.) que murieron a manos de los grupos que conformaban la izquierda española, el llamado «Terror Rojo».

En esta misma línea, se olvidan de los más de 100 edificios religiosos destruidos (iglesias, conventos, capillas, etc.) donde además se encontraban obras artísticas de incalculable valor. Esto no sólo ocurrió en mayo de 1931 siendo acometido por la izquierda ante la pasividad del Gobierno progresista que no frenó los ataques, sino justo antes de la guerra donde se asesinaron a 33 sacerdotes en la Revolución de Asturias, o donde se mataron a 17 clérigos un día antes de la guerra.

Esto es sólo una pequeñísima muestra de las atrocidades perpetradas por «las izquierdas» durante la Segunda República.

Ejemplo 2: Sólo la izquierda puede enaltecer a personajes como el Ché Guevara, Stalin, Pablo Iglesias Posse o Francisco Largo Caballero sin problema, mientras que la derecha ha de pedir perdón por decir algo bueno de Trump.

Este caso es absolutamente flagrante y muestra la asimetría que existe entre lo que puede decir la izquierda y lo que puede decir la derecha, no nos vamos a detener en exponer a pesonajes como el Ché o Stalin, pues son de sobra conocidos por el gran público, no obstante, no ocurre lo mismo con los dos últimos.

Por poner un ejemplo sobre el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, el día 7 de julio del año 1910 amenazó al diputado Antonio Maura con las siguientes palabras, recogidas en sede parlamentaria:

«Hemos llegado al extremo de considerar que, antes que Su Señoría suba al poder, debemos llegar hasta el atentado personal».

Tan sólo 15 días después el diputado conservador era víctima de un atentado personal, aunque no le costó la vida.

Entretanto, el periódico del PSOE de nombre «El Socialista», publicó el día 29 de julio una burla sobre el atentado al diputado Maura, haciendo sorna de un intento de asesinato.

Por su parte, Francisco Largo Caballero (diputado y presidente del Consejo de Ministros de la República) alentó en numerosas ocasiones a la revolución violenta y a derrocar el sistema, afirmando que «No debemos cejar hasta que en las torres y edificios oficiales ondee la bandera roja de la revolución, no la tricolor de la República». Fuente: El Socialista. 9 de noviembre de 1933.

Para el socialista, la República era un mero instrumento para lograr la revolución, donde buscaban abolir la propiedad privada e implantar la dictadura del proletariado. Así lo podemos ver en su discurso registrado en El Socialista del día 9 de noviembre de 1933:

«Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. No ocultamos nuestro pensamiento. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada

Tardaremos más o menos, pero no ocultamos que vamos hacia la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: Como en Rusia). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social. Y yo digo que la burguesía no aceptará una expropiación legal. Habrá que expropiarla por la violencia. (…) Vamos legalmente hacia la evolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente. (…) Esto, dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil. Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil. ¿Qué es si no la lucha que se desarrolla todos los días entre patronos y obreros? Estamos en plena guerra civil. No nos ceguemos, camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aún los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar»

Podríamos escribir un artículo únicamente de Francisco Largo Caballero, pero si interesa al lector aquí tiene uno muy bien documentado. El PSOE no tiene problema alguno en honrar las memorias de Iglesias o de Largo Caballero.

Ejemplo 3: Sólo la izquierda puede celebrar el Aniversario del Partido Comunista de España mientras que la derecha debe pedir perdón por honrar la memoria del «mártir» José Antonio Primo de Rivera.

En España, al mismo tiempo que se celebran asiduamente manifestaciones donde se ondea la bandera comunista, y donde muy recientemente se ha lanzado al mercado un sello que conmemora el Centenario del Partido Comunista de España, se ataca con dureza cualquier acto que busque honrar la memoria de José Antonio Primo de Rivera, un asesinado por el Frente Popular de la República cuando era prisionero en la cárcel de Alicante.

El Partido Comunista de España fue responsable de la «Matanza de Paracuellos», fue responsable de la quema de edificios religiosos, del asesinato de miles de religiosos, del intento de Golpe de Estado de 1934, etc., pero honrar la memoria de una víctima de la Segunda República es un acto del todo improcedente.

Ejemplo 4: No importa que Santiago Carrillo ordenara la masacre de Paracuellos, porque lo importante son las torturas de Billy el Niño.

Es muy curioso como se blanquea constantemente la figura de Santiago Carrillo, responsable directo de más de 2.000 asesinatos de presos del bando nacional mientras que se sobredimensiona la figura de Antonio González Pacheco, más conocido como «Billy el Niño», policía que torturaba a los opositores políticos del régimen Franquista. No se trata, obviamente, de restar peso a las acciones de nadie, pero no se puede exagerar una cosa mientras se quita todo el hierro a la otra.

Ejemplo 5: La izquierda está muy en contra de las dictaduras, salvo cuando forma parte de ellas.

Para esto no hay que ir ni siquiera a mencionar las dictaduras de Corea del Norte, de China, de la URSS o de Cuba, sino simplemente mencionar que el PSOE estuvo en el Gobierno del dictador Miguel Primo de Rivera, el padre de José Antonio Primo de Rivera al que luego fusilarían años más tarde. Curiosamente fue Francisco Largo Caballero quien entró a formar parte del Consejo de Estado del dictador. El partido socialista fue el único partido que no fue declarado ilegal durante la dictadura y nunca se abrió a la posibilidad de derrocar al régimen.

Hay muchos más ejemplos que al lector se le pueden venir a la mente, se podrían haber expuesto tuits de Pablo Iglesias alabando al Ché, de Alberto Garzón ensalzando a Fidel Castro y a Cuba, o del PSOE sacando pecho por las figuras de Indalecio Prieto o Francisco Largo Caballero, pero no era necesario, ya que estos personajes no ocultan las simpatías que profesan, ni nunca lo han hecho.

En definitiva, a la izquierda española le sale muy barato comportarse de una determinada forma que a la derecha española le saldría muy caro siquiera soñar con hacer una fracción de lo que hace su adversario. Hasta que la derecha, o lo que se hace llamar derecha, no se de cuenta de la situación (esto es, que la izquierda domina culturalmente) no podrá poner ningún tipo de remedio a la deriva que ya venimos padeciendo durante décadas.

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